En una calle concurrida

Aparte de pellizcarte, una de las formas de saber que estás vivo es ver fantasmas: si los ves, significa que no estás entre ellos, aunque puede ser que lo estés de otra manera, pero no en el sentido estricto.

Por aquello de la tradición popular, yo siempre pensé que no los vería hasta estar pronto a morirme, aunque ahora que lo pienso, pudiera ser que esté cerca de espicharla y es por eso que se van dejando ver “de a poquitos”.

También suponía que eran traslúcidos y amedrentadores. Pero todas mis ideas alicatadas al respecto reventaron el día que vi a Ernesto.

Seguir leyendo “En una calle concurrida”

Los condenados del rey

La leyenda cuenta que hace muchos años en un reino no tan lejano como el tuyo, vivía un rey de carácter alegre, condescendiente y de muy buen humor. Pero no hasta el punto de que le robaran una calabaza del huerto real.

Cuando se enteró, ordenó buscar al ladrón por todo el reino y, cuando fue encontrado, le condenó a morir: calabaza por calabaza.

Seguir leyendo “Los condenados del rey”

Déjà vu invertido

-Buenas noches papá.
+Buenas noches. Que duermas bien.
¡¡Crash!!

-No sé cómo explicarlo, doctor. Fue como un déjà vu al revés. En lugar de creer estar en una situación ya vivida, me sentí como usurpando la vida de otro. La personita que cerraba la puerta de su habitación y se despedía con la sonrisa de no tener que madrugar al día siguiente no era mi hija. Es difícil de explicar. Seguir leyendo “Déjà vu invertido”

El alcalde Robanote

Eran una familia feliz. La madre, una gran gimnasta y científica afamada. Durante años había inventado infinidad de objetos útiles para la gente.
El padre, un buen artesano que tejía las alfombras más cómodas y deslumbrantes del país.
La hija seguía sus estudios con buenas notas, tenía amigos y no le faltaba nada para ser feliz.

Dije que eran felices porque ya no lo serían tanto desde que a la ciudad de Mandamás llegó como alcalde don Ernesto Robanote.

Seguir leyendo “El alcalde Robanote”

El padre de Nora

Cuando eres joven te duele lo que se cura y de viejo lo que se pudre, lo irreversible, lo que ya no tiene más remedio que el analgésico o el paliativo.

Este chico al que voy a intervenir en media hora está sano según el informe y los análisis. Es decir, cada parte vital de su cuerpo está sana, cada músculo, hueso o tendón están sanos sin decadencia por la edad o por vicios. Con este material, Pigmalión hubiera hecho unas buenas entrañas para su novia sin necesidad de Afrodita. Pero buena parte de sus órganos vitales sanos están destrozados por lo que veo. Accidente de tráfico. No pone nada más. Seguir leyendo “El padre de Nora”

La lechuga y el tomate

La lechuga y el tomate se iban de fiesta.

-Odio este disfraz. Me da calor y no me puedo mover. Si viniera por detrás el asesino que ya ha matado a seis personas en la ciudad, no me daría ni cuenta porque no puedo ni girar la cabeza. ¿Has visto los periódicos? Dicen que debe ser un loco que mata porque si.

+Bueno, al parecer sólo mata a personas solas y yo estoy contigo. Todo un tomate maduro.

 

Seguir leyendo “La lechuga y el tomate”