Albania (capítulo 2)

 

-¿Quién?

+Ernesto.

-¡El cesto de tu puta madre, que ya sé quién es. Como me jodas otra vez, te arranco los cojones con las pinzas pa los pelos. Y el cesto del pan me lo dejas, hijoputa, malhablao. Como me encuentre cristales dentro del pan otra vez, te llevo con tu madre pa que te meta dentro suya otra vez y le coso la regaña pa que no salgas ni pa ver el fútbol!

Entonces utilicé mis habilidades internautas y utilicé palabras clave. Igual que en un buscador de internet.

Sigue leyendo →

Publicado en Relato | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Albania (capítulo 1)

Gracias a mi padre soy lo que soy. No sé si se lo debo agradecer o culparle de ello. El caso es que mi vocación desde niño fue la de policía. En mi casa no la debían valorar mucho porque nunca me regalaron nada que pudiera recordármela; ni una pistola de juguete. Cuando me la hice yo con dos palos y un clavo, mi padre los desunió y me dijo: -¡Hala! ya tienes dos cervatanas. Sopla hijo, sopla.-

 

Sigue leyendo →

Publicado en Relato | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

Te voy a contar una historia

Publicado en Sin historias | Etiquetado , | Deja un comentario

En el metro

En el metro de una ciudad, como todas, demasiado grande.

Ella entra en el cuarto vagón. Cansada, agradece que a esas horas no haya mucha gente y se pueda sentar.

Elige la parte de atrás porque le gusta observar a la gente; desde esa posición, parece natural mirar hacia delante y contemplar a los pasajeros sin parecer curiosa.

Entre sentarse al lado de una bola de panceta sudorosa que escucha algo con sus auriculares e intenta moverse rítmicamente y un señor mayor de traje gris que lee sosegadamente algo en su tableta, escoge lo menos pringoso.

El señor del traje gris ya estaba preparado. Deja que pasaren unos minutos y entabla conversación.

Sigue leyendo →

Publicado en Relato | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Busca, busca

Publicado en Sin historias | Deja un comentario

La niña y la luciérnaga

Los bichos y los humanos nos solemos llevar fatal. Pero una vez pasó que una niña y una luciérnaga se encontraron en el monte y se hicieron amigas.

La luciérnaga se metió en uno de los bolsillos de la chaqueta de la niña, y desde allí, podía ver todo el paisaje mientras la niña seguía de excursión.

Pronto comenzaron a intentar comunicarse. La luciérnaga escuchaba perfectamente a la niña, aunque le molestaba su voz atronadora para sus pequeños oidos. Pero la niña no podía oir nada de lo que la luciérnaga decía porque su voz era inaudible para ella.

Así que idearon un lenguaje luminoso: un destello de la luciérnaga significaba “sí”, dos, era “no” y varios era “risa”.

De este modo pasaron toda la excursión. Pero al llegar a la ciudad, la luciérnaga se sintió intimidada. Había luces por todas partes y más luminosas que la suya. Entonces, pensó que la niña ya no la querría porque las luces de la ciudad eran mejores. Se escapó del bolsillo y se volvió al monte.

Publicado en Para todos los públicos | Etiquetado , , | Deja un comentario