Por razones de seguridad

Por razones de seguridad, no se hizo público el lugar de encuentro. Fue en un edificio céntrico de Madrid. El primero en llegar fue el propio inquilino del lugar. Después llegaron los de Mercadona y el del Carrefour.

-¿Hablásteis con los de los bancos? -Preguntó el anfitrión.- No es lo mismo sin ellos.

El hombre del Mercadona habló: -Sí, pero no está claro que vengan. Manda la del Santander y, ya sabes, las mujeres no lo ponen fácil.

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