Una estrella

En verano, con tiempo y cielo despejado los niños preguntan y los padres tienen paciencia. El niño preguntó por las estrellas y el padre respondió en las nubes.

–Sí, hijo. ¿Qué estrella quieres? Sólo tienes que desearlo mucho y será tuya.-

Los deseos de los niños se diluyen entre sus sueños pero, esta vez, el sueño estaba tardando demasiado con un vecino suyo y no pudo aparecer. El niño no pudo parar de desear y desear… Al sueño no le dio tiempo. Llegó, el niño se durmió, pero ya era tarde. Al despertar, el niño se vio rodeado de llamas por todas partes. Y eso que deseó una estrella pequeñita…

una-estrella

 

 

El punto medio

No sé por qué te resulta tan difícil entender que yo no quiero ser feliz… ni desgraciado. Siempre hay un término medio.

Recuerda que cuando maté a Toby porque te gustaba demasiado, me reconcilié con tu padre. Armonía.

Empiezo a pensar que no me llamarás. Lo estarás pensando y comentándolo con alguno de tus amigos y riéndote porque sabes que cuanto más tardes en llamar más me harás sufrir.

Puede que hagáis apuestas sobre si me pego un tiro o me tiro por la ventana. Seguir leyendo “El punto medio”

Escala de grises

escala-de-grises

-Joven, sin taras físicas. Hablo cuatro idiomas con fluidez. Sé lo que es un quark y lo puedo explicar. Dos grados con calificaciones notables. Familia sin antecedentes policiales hasta la tercera generación. He dejado que me picara la migala, me he comido las deposiciones del cerdo de Guinea, he abrillantado su zapato con mi lengua, he viajado en bicicleta a las Azores. He pasado todas las pruebas y ¡no me contrata!. ¿Por qué?

-Por el tono, está claro.

–No me lo puedo creer; ¿Por el tono de mi voz?

–Claro que no. ¿Bromea? Es el tono de su piel, que no marida con el color de la oficina. Lo siento.

Buscando mi sitio

_dsc2612

De noche, claro.
La belleza del cementerio entre brumas sólo comparable a las brumas que te hacen ir al cementerio antes de tiempo.

-Ernesto, ¿otra vez aquí?

+Señorita, tengo que estar. Es mi trabajo. Sepulturero desde niño, ya sabe.

-Ya sé. Y verdugo también. ¿no? Seguir leyendo “Buscando mi sitio”

Longevos

Recuerdo tus entrañas y las mías rozándose, tus pensamientos volando y acariciando los míos entrelazándose. Te juro que los podía ver. Encontrar en tu boca el sabor de la mía de tanto besarnos. Recuerdo desear no desearnos tanto para no gastar el deseo. Que el día empezara de nuevo al poco de empezar, que la noche no se acabara jamás. Recuerdo el día en que se me paró el corazón y tiré la llave para no darle cuerda nunca más. Fue el día en el que más he llorado en mi vida. Ahora, cuando te miro, sólo recuerdo. Cuando te miro, sólo espero a que tú recuerdes para ver si me miras.

1415732982386