Objetivo erróneo

Ya lo tenía todo planeado para acabar con su pesadilla. Gracias a los conocimientos de su trabajo había elaborado unos planes pulcros y con grandes probabilidades de éxito. Aún así no se hacía muchas ilusiones. Sabía que tantos meses de sufrimiento habían mermado sus capacidades. No era exhaustivo. El sufrimiento de los meses no te trastorna. Lo hace el diario. Día tras día con la misma voz en la cabeza: “cállala, apágala, destrúyela, acaba con ella”. Y el dolor insoportable en las sienes. No es el dolor que te postra y que arreglas con analgésicos. Es el que no te deja pensar en nada más que en la voz que te lo produce.

Seguir leyendo “Objetivo erróneo”