Necesito ayuda

Me acabo de despertar. No bebo, ni me drogo ni nada de nada, pero me duele la cabeza y no sé dónde estoy. Lo primero que siento es calor y humedad. Lo segundo es que estoy desnudo, bueno, con una especie de taparrabos. Lo tercero es el olor: nauseabundo, entre pescado podrido y orín. Levanto la cabeza y veo un pene apuntando hacia mí. ¡Joder! Me están meando en la cara. Me desmayo.
Me vuelvo a despertar. Y recuerdo lo anterior. Casi sin abrir los ojos intento averiguar si eso tan desagradable ha sido un sueño, una pesadilla, o ha sido real. Real no puede ser, obviamente, me digo.

Me cuesta abrir los ojos del todo. Están pegajosos. Tengo una capa densa de… de… de… No sé. Es una especie de grasa que apesta a pescado podrido y a meados. ¡Joder!

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Rutina

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-Entonces, ¿lo vas a dejar?
+Sí. Lo tengo decidido. Lo que me piden es demasiado.
-Sabes que, desde mi punto de vista, nunca deberías haber aceptado.
+Es un trabajo. Como otro cualquiera, en el fondo… ¿Es el tuyo mejor? Somos científicos.
-¡Sin duda! Mi trabajo no me plantea problemas éticos ni morales. Y duermo más o menos bien por las noches.
+Has dado en la diana. Quiero dormir sin remordimientos. Lo voy a hacer. Lo dejo. Me voy. Seguir leyendo “Rutina”