Nume Ditaba

Nume Ditaba significa «hogar de mariposas». Nume es un hombre anciano a sus treinta años. Su piel es una sucesión de cicatrices superpuestas de las que provocan las quemaduras de segundo grado tras quemar piel quemada que ya fue quemada.

Apenas siente dolor cuando mete los pies en el río. Hoy lo intentará de nuevo aunque sabe por experiencia que no lo conseguirá. Algo pasa que el no entiende y que los demás no quieren saber.

Es primavera, la estación de la esperanza. Las mariposas van y vienen desde la otra ribera.

Siempre hay alguien vigilando la ventana de Nume y hoy todos saben que una ha entrado y no ha salido. Es la señal.

Cuando Nume sale de su casa, todos van hacia el río. Todos los niños se meten en el agua para animar a Nume a cumplir su cometido, cruzar el río para salvar al pueblo, y al mundo, que es lo mismo.

Nume ya está en la orilla y todos se tapan los oídos para no oír el silencio. Parece que las nubes se mueven al revés. Cuando Nume introduce los pies en el río, el agua empieza a hervir a su alrededor. El vapor casi no deja que se le vea. Unos instantes más de intenso dolor, Nume se desmaya y lo sacan del río entre varios.

Nume suspira en la cama. El dolor de sus piernas se irá apagando en las próximas semanas gracias a los emplastes; el de su corazón sigue. Tampoco lo ha conseguido esta vez.

Tendrán que pasar meses para que a Nume se le curen las heridas y un año para volver a intentar cruzar el río.

Durante el transcurso del año, todos trabajarán para Nume. Tendrá los mejores cuidados, los mejores alimentos. Pero no podrá levantarse de la cama. Tiene que estar fuerte para atravesar el río.

Año tras año, desde su cama, repasa mentalmente la historia que su padre oyó de un extranjero y que contó a todo el pueblo. La historia trataba de un hombre parecido a él que, cuando atravesaba el cauce de un río sin mojarse, hacía que de un pez salieran mil y que la masa de centeno creciera sola.

Nume no creía que eso fuera posible pero, cuando su padre se murió ahogado en el río, el pueblo le asignó a él la tarea de utilizar la magia foránea para rescatarlos a todos de la miseria.

Nume no sabe de ningún dios pero uno de ellos se le apareció en forma de araña con lomo rojo vivo. Si la ves, respeto y matarla con algo duro. Su picadura es mortal.

Nume, en su cama, dejó que se le subiera y, con una paja, la hostigó hasta desesperarla.

La araña, picó e inoculó su veneno. Los colmillos de la araña no pudieron atravesar las diversas capas de piel que Nume había acumulado quemadura tras quemadura.

El niño que vio a la araña asesina mordiendo la piel de Nume y a Nume intacto, corrió la voz.

Todos fueron a ver el milagro de Nume y Nume dejó de ser humano. Lo dejaron colgado en la percha de la santidad y de ahí ya no se movería jamás.

Sólo una vez cada año. Cuando llega la primavera y la primera mariposa entra y no sale.

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