En una calle concurrida

Aparte de pellizcarte, una de las formas de saber que estás vivo es ver fantasmas: si los ves, significa que no estás entre ellos, aunque puede ser que lo estés de otra manera, pero no en el sentido estricto.

Por aquello de la tradición popular, yo siempre pensé que no los vería hasta estar pronto a morirme, aunque ahora que lo pienso, pudiera ser que esté cerca de espicharla y es por eso que se van dejando ver “de a poquitos”.

También suponía que eran traslúcidos y amedrentadores. Pero todas mis ideas alicatadas al respecto reventaron el día que vi a Ernesto.

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