Ernesto y Chema

Ernesto es un hombre normal. La normalidad entendida como ni bueno, ni malo, ni lo contrario. Su nombre no da para más. Ernesto para todos. Ni siquiera tiene un apócope familiar.
José María es capaz de ser bueno, malo y todos los matices entre ambos estados. Su nombre da para mucho. Es José María en las presentaciones, Chema para los amigos, Josema para sus posibles ligues, Don José para sus subordinados.

Ernesto llamó a Chema, su mejor amigo. Chema vio la llamada y la dejó extinguirse porque no le daba tiempo a pensar en cómo escabullirse de alguna encerrona fraternal. Tras cinco llamadas, aceptó la sexta. En su interior algo le dijo que no podía perder el contacto con un amigo de la infancia. Y además, recordó el placer que se siente cuando se está con alguien de plena confianza y que es peor que tú en todo. Puedes restregarle por las narices todo lo que tú tienes y que él no tiene y sólo escucharás de sus labios un “me alegro tanto por tí, nadie se lo merece tanto como tú”. Seguir leyendo “Ernesto y Chema”