Sicario

Como se suele decir: montó en cólera.

Su marido se quería divorciar. Ella ya lo sabía desde hacía semanas.

Gritó, lloró, rompió cosas, le insultó y adoptó el resto de actitudes que se toman en estos casos.

En su éxito personal siempre debía ser convincente aunque no tuviera convicción.

Ya a solas detuvo la función y ni siquiera sintió el odio y el rencor.

Sabía que la dejaba por otra. Tan joven, tan escultural, tan divertida, tan complaciente como ella. Seguir leyendo “Sicario”

Tumbados

Ya están los de arriba metiendo bulla, che. ¿Nos levantamos? – dijo él.

-No, aún no – dijo ella.

-Bueno, en verdad no se está mal en esta pieza. Espaciosa y toda para nosotros dos. Menos cuando vienen tus amigos, claro.

-Mis amigos han venido, vienen y vendrán. A pesar de ti. Lo del bastón del otro día no fue precisamente lindo.

-Oh, sí que fue lindo, che. Corrían como si les mordiera su propio orto. Sobre todo ese que lleva la gorra siempre picuda que le hace mala sombra. Ese que quiere algo con vos. Decime si no disfrutaste. Yo aún me estoy riendo.

-¡Riendo! Sos horrible. Mis amigos me hacen reír, vos solo me hacés llorar.

-Vos no podés llorar. Nunca pudiste.

-Sos cruel. Seguir leyendo “Tumbados”