El padre de Nora

Cuando eres joven te duele lo que se cura y de viejo lo que se pudre, lo irreversible, lo que ya no tiene más remedio que el analgésico o el paliativo.

Este chico al que voy a intervenir en media hora está sano según el informe y los análisis. Es decir, cada parte vital de su cuerpo está sana, cada músculo, hueso o tendón están sanos sin decadencia por la edad o por vicios. Con este material, Pigmalión hubiera hecho unas buenas entrañas para su novia sin necesidad de Afrodita. Pero buena parte de sus órganos vitales sanos están destrozados por lo que veo. Accidente de tráfico. No pone nada más. Seguir leyendo “El padre de Nora”

El doctor

Dios sabe que en los cientos (supongo) de muertes en las que participé, nunca llevé yo la guadaña. Los idiotas que me rodean tampoco la llevan, sólo prueban y yerran como los niños y los sabios.

Cuando conocí a mi mujer y a mis hijos ya habían pasado muchos años desde que empecé a vivir con ellos. Cuando mi mujer murió, aprendí que ver a la gente y mirar a las personas son cosas distintas.

Ahora lo veo claro. Pero ha tenido que ser ahora después de tantas oportunidades perdidas. Es mentira que nunca es tarde. Eso sólo lo dicen los que no han perdido nada. Idiotas.

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